martes, 4 de noviembre de 2014

ZARATUSTRA, EL CANTO DE LA DANZA


“Zaratustra es un bailarín” 

En él, la danza vuelve a mostrarse constantemente, como una obsesión espiritual y física, a la vez que nos obliga a pensar. 


BÉJART BALLET LAUSANNE
Resulta extraño que esta corta frase de pocas palabras, repetida varias veces en diferentes obras incluso en su último libro, Ecce Homo, no haya llamado la atención de los numerosos comentaristas de Friedrich Nietzsche! A veces compara a Zaratustra con Dionisos, el héroe de su primera obra El nacimiento de la tragedia (1871), asimismo dios del Teatro, de la Danza y del éxtasis del movimiento. 

Hagamos un recorrido por los capítulos de ese poema que es Así habló Zaratustra. En él, la danza vuelve a mostrarse constantemente, como una obsesión espiritual y física, a la vez que nos obliga a pensar. Pero cómo pensar sin danzar, cómo comprender cualquier cosa de la existencia sin este movimiento rítmico conectado a lo más profundo del ser. 

El pensamiento de Nietzsche, deformado, mal comprendido e incluso adulterado y falseado por unos herederos sin escrúpulos ha servido, lamentablemente, de aval para las ideologías más cobardes y más asesinas, transformando a este genio sensible en apóstol de un régimen monstruoso!  

Pero volvamos a leer estas pocas citas de un hombre, joven y sensible, músico capaz de fascinar a un auditorio durante horas improvisando con su piano y confesando tímidamente: “Sí, con frecuencia se me ha visto bailar”… ¡y era en las montañas entre Portofino y Génova! 

Que este ballet sea pues, a través de este genio, un himno al cuerpo humano danzando más allá de los siglos, de las razas y de las civilizaciones. 

Que este ballet sea “El canto de la danza”!
En su último libro, Ecce Homo, Nietzsche habla con nosotros de nuevo y comenta toda su obra, ofreciéndonos frecuentemente algunas confidencias personales: En mí, la agilidad de los músculos fue siempre mayor cuando la potencia creativa era más fuerte. El cuerpo se entusiasma.

Dejemos ‘el alma’ fuera del juego …¡con frecuencia se me ha visto bailar!

Cómo, leyendo este texto tan conocido, y sin embargo tantas veces mal interpretado, no se ha destacado la importancia de la Danza en la obra del poeta, así como su pasión por la música.

Compuso igualmente numerosas piezas para piano, una de las cuales está en este ballet. Pero dejemos hablar al autor, por lo que estas citas diversas extraídas del poema son el mejor argumento para un ballet cuyo tema principal es la Danza. Danza universal más allá de los estilos, de las modas, de las épocas, de las tendencias. ¡Danza-unión, vida, amor y futuro! ¡Danza-Música!
No podría creer sino en un Dios que supiera Danzar.

¡No interrumpáis vuestra danza, amables muchachas! El que viene a vosotras no es un aguafiestas de mirada torva, no es enemigo de las jóvenes. Represento a dios ante el diablo: éste es el espíritu de la pesadez. Oh, ligeras, ¿cómo podría yo ser enemigo de vuestras danzas divinas? ¿O enemigo de los pies de muchachas con hermosos tobillos?

Un día he querido bailar como nunca jamás había bailado: he querido bailar más allá de todos los cielos.

La parábola de las cosas más elevadas no puedo decirla más que con la danza.

El cuerpo ágil, el cuerpo convincente, el Bailarín simboliza y resume un alma feliz consigo misma.

Y sobre todo, como soy enemigo del espíritu de la pesadez, tengo algo de pájaro.

Y ante todo he aprendido a tenerme en pie, a andar, a correr, a saltar, a trepar, a bailar. Porque ésta es mi doctrina: el que quiera aprender un día a volar, primero es necesario que aprenda a tenerse en pie, a andar, a correr, a trepar, a bailar: ¡no basta con batir las alas para saber volar!

¡Y que toda jornada en la que no se haya bailado una vez esté perdida para nosotros! ¡Y que nos parezca falsa toda verdad que no traiga consigo al menos una alegría!

Nuestro amor baila con sonidos sobre arco iris de todos los colores.
Béjart y Nietzsche
En mis comienzos la obra de Nietzsche fue para mí una gran fuente de inspiración, creo que Wagner y él en su extraña amistad, apasionada y feroz, han trastornado mi juventud y mis primeras investigaciones. Cito aquí solamente algunas obras en las que Nietzsche me sirvió de inspiración para mi trabajo creativo:

1958: Orphée (Pierre Henry) inspirado por El nacimiento de la tragedia
1965:Novena Sinfonía +(Beethoven)
1967: Messe pour le temps présent (2 cuadros: la Danza y la Noche)
1974: Ce que l’Amour me dit (Mahler)
1984: Dionysos ( Wagner, Hadjidakis y música griega antigua)

Por Maurice Béjart
Traducción de María Teresa García


Epílogo:


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