domingo, 29 de marzo de 2026

ANDONI ARMENTIA DIAZ!

 


Fue muchas manos en un solo cuerpo,
madera, música y palabra viva.

En la iglesia y en la calle,
en el aula y en la fiesta,
supo encender caminos
donde otros veían solo paso.

Llevó en la voz  y el canto de un pueblo,
y en su alma, la memoria antigua
que no se rinde.

Nos enseñó sin ruido,
trabajando la vida como quien talla un tronco:
con paciencia, con verdad, con raíz.

Y hoy,
aunque el silencio pese distinto,
queda su forma de estar en el mundo,
viva en cada gesto nuestro.,

Andoni, se nos fue el padre de la vida!

aitor







viernes, 27 de marzo de 2026

KORRIKA EUSKAL ECHEAN 2026.

 

Gaur elkarrekin korrika egin dugu.
Korrika egin dugu komunitate gisa, eskola gisa, etxe bera partekatzen duen familia gisa: gure Euskal Echea maitea.

Lasterketa hau, Korrika, ez da soilik GURE ERAKUNDEAREN inguruko ibilbide bat.
Batez ere, kulturak hurbiltzeko bide bat da; euskal lurraren eta gurea ere baden argentinar lurraren artean zubiak eraikitzeko modua.

Gaur korrika egin dugu gure bi kulturen artean loturak sortzeko,
gizarte oro posible egiten duten talde-balioak sendotzeko: elkartasuna, errespetua, ahalegin partekatua.

Korrika egiten dugu, halaber, gure Euskal Etxeko kide guztiak pixkanaka gonbidatzeko,
kultura-ekitaldi bizi, ireki eta kolektiboetan parte hartzera.

Izan ere, euskal kultura ez da soilik memoria:
elkarrekin egoteko modu bat da, milaka urte eta kilometro zeharkatu dituzten eta hemen bizirik dirauten giza balioak transmititzeko bide bat.

Kultura eskolan bizi denean,
ez da txoko batean geratzen:
dena zeharkatzen du.

Gaur beste urrats bat eman dugu bide horretan.
Urrats txikia, agian,
baina esanahiz betea.

Egin dezagun lasterketa honek jarrai dezan.
Euskarak eskuz esku, belaunaldiz belaunaldi igarotzen jarrai dezan.

Eta hemen, Argentinan, partekatzen dugun etxe honetan,
euskal kultura topagune, ikaskuntza eta komunitate izaten jarrai dezan.

Gora euskara.
Gora Korrika.
Gora Euskal Echea.
FRANCISCO/AITOR

jueves, 26 de marzo de 2026

martes, 24 de marzo de 2026

50 AÑOS PARA SEGUIR HACIENDO MEMORIA!

 

A 50 años del Golpe de Estado Civico-Militar en Argentina de 1976, poeticamnete este Vasco, cada vez más Argentino se atreve a decir:

Si solo  fuese pasado,
no sería huella que insiste en la tierra,
nombre que vuelve en el viento,
pasos con recuerdos que no se dejan borrar.

La memoria no grita:late,
como un tambor antiguo
que nos reúne y nos advierte.

Recordar es sostener la luz
en medio de lo que quiso-¿y quiere?- ser sombra.

porque sin ella,(la memoria)
 no hay futuro.

​Fandango y Marinera

 ​Fandango y Marinera: el cuerpo que seduce a ambos lados del océano

Entre el Fandango y la Marinera no hay una línea recta, pero sí una corriente.

No una herencia cerrada,
sino un impulso compartido.

​El encuentro como estructura

En el fandango, el cuerpo dialoga.
En la marinera, el cuerpo seduce.

Pero en ambos casos, la base es la misma:

Dos cuerpos que no se tocan del todo,
pero que no dejan de relacionarse.

Hay distancia, hay tensión, hay intención.

El espacio entre los cuerpos no es vacío: es el lugar donde ocurre la danza.

Del ritmo a la estrategia

El Fandango organiza el movimiento desde el ritmo y el zapateadoy aireado..
Es directo, casi afirmativo.

La Marinera, en cambio, convierte ese impulso en estrategia:

    -Aparece el rodeo

    -El engaño

    -La insinuación

    -La seducción.

Lo que en Europa es estructura,
en América se vuelve relato.

​El pañuelo: prolongación del cuerpo

En la marinera, el pañuelo no es accesorio.
Es lenguaje. Puro lenguaje. Extiende el gesto, amplifica la intención, crea un espacio simbólico.

En el fandango, ese mismo rol lo cumple el cuerpo en su totalidad: brazos, postura, zapateo.


​Un mismo impulso


No es que el fandango se convierta en marinera.

Es que ambos responden a una misma pregunta:

¿cómo se encuentran dos cuerpos sin tocarse del todo?

​EPÍLOGO

Quizás, en algún lugar entre la Península Ibérica y Perú, el cuerpo aprendió a jugar.Y ese juego, al cruzar el océano, se volvió seducción.

AITOR

lunes, 23 de marzo de 2026

ZUMATZEKO MASKARADA LARRAINEN!

 



Bidea

Pudo elegir la senda suave.
No lo hizo.

Subió por la piedra,
por la montaña vasca sin nombre,

por esos puertos
donde el viento afila el alma
y el silencio enseña a pensar.

Sin txistu.
Sin fiesta.
Solo el cuerpo
aprendiendo a ser camino.

Cuando llegó,
nadie anunció la llegada.

Pero el aire cambió.

Una txirula encendió la tarde.
Las máscaras giraron.
El círculo se abrió.

Y él entró.

No como quien llega,
sino como quien ya es
otra cosa.

Porque hay caminos
que no llevan a un lugar,

sino a un ritmo.

Y solo quien ha escuchado al viento
puede bailarlo.

AITOR



domingo, 22 de marzo de 2026

Un caso de cuerpo migrante.

 

Del Bourre a la Chacarera: un caso de cuerpo migrante

Hace unos años decía: Preparando el ingreso al profesorado, al cual, entré por la ventana, la Chacarera parecía el epicentro danzo-universal. Entre zapateos que nadie debiera recordar, para reguardad las salud-es, en una acogedora casa, dos profesores, escucharon la palabra Bourre. Como el tiempo, solo 7 años después, puedo decir que la incredulidad de ellos, nunca me apartó en la búsqueda del danzo-grial. Hace año y medio Patxi, confirmaba mis dudas parentales. La chacarera y el Bourre se parecen. No había dudas, nunca fueron tal, pero, con una certeza visual no nos basta. La preparación del año lectivo lleva y conlleva revisar la propia biblioteca. Y es allí donde comienza a aparecer luz donde siempre la hubo.

Si toda danza guarda memoria, algunas además guardan viaje. Por ello entre el Bourre y la Chacarera no hay un documento que certifique parentesco directo. No hay un momento preciso donde una se transforme en la otra.

Y sin embargo, cuando el cuerpo observa -y más aún cuando el cuerpo baila´-aparece una intuición difícil de ignorar: hay algo que se reconoce. No en la forma exacta, sino en la lógica profunda del movimiento.

Dos paisajes, un mismo pulso

EL Bourre nace en el mundo rural de Francia. Es una danza de comunidad, de repetición, de ritmo insistente. Los cuerpos se organizan en estructuras claras, donde el paso es corto, marcado, casi pegado a la tierra.

La chacarera, en cambio, florece en Santiago del Estero, dentro de un paisaje completamente distinto. Allí, la danza se abre: aparece el juego, el rodeo, la distancia entre los cuerpos que se buscan.

Pero bajo esas diferencias, el pulso sigue siendo reconocible.

La estructura que viaja

Si quitamos la superficie -música, vestuario, contexto-y miramos la arquitectura de la danza,es decir el movimiento, encontramos coincidencias sugerentes:

    -Organización en frases repetidas.

    -Estructura clara de inicio, desarrollo y cierre.

    -Relación y códigos entre los bailarines.

    -Uso rítmico como eje ordenador

No es la misma danza, pero sí parece compartir un mismo “idioma estructural”. Como si ambas ertenecieran a una familia lejana.

Del grupo a la pareja: una transformación clave

En el Bourre, en pareja, cuartetos o grupos,el acento está en lo colectivo. El grupo ordena el movimiento. El individuo se integra. En la Chacarera, en cambio, emerge con fuerza la pareja. Pero no una pareja cerrada, sino una pareja que:

    -Se busca.

    -Se esquiva.

    -Se galantea.

    -Se construye en el movimiento.

Aquí ocurre una mutación esencial: la estructura comunitaria europea se transforma en relato coreográfico americano. Se cuenta una historia en cada danza.

El pie que recuerda

Hay un elemento especialmente revelador: el pie.

En ambas danzas:

    -El ritmo se afirma desde el suelo.

    -El zapateo o marcación tiene protagonismo.

    -El cuerpo no flota: pesa, golpea, afirma, se desplaza.

Es un detalle técnico, en las dos bajamos el eje corporal y así aumenta la flotabilidad y el desplazamiento. El pie es memoria.
Es el lugar donde el cuerpo se conecta con la tierr
a, incluso cuando esa tierra ha cambiado y es otra.

Mestizaje: cuando la forma se vuelve historia

La Chacarera no es un Bourre desplazada. Es algo mucho más complejo. En ella conviven:

    -Estructuras europeas.

    -Sensibilidades indígenas

    -Aportes afroamericanos

Con este cruzamento nace una danza más abierta, más expresiva, más narrativa. Donde antes había repetición, ahora hay intención. Donde antes había estructura, ahora hay juego. El zapateo/zarandeo cobran un protagonismo sublime.

El Eco

Quizá la mejor manera de entender esta relación no sea hablar del origen, sino de resonancia. Como nos queda. El Bourre no se convierte en la Chacarera.
Pero algo de ella -de su lógica, de su pulso, de su forma de organizar el cuerpo, de sus miradas- sigue vibrando. Como un eco/danza que atraviesa el tiempo y el espacio, hasta nuestros días.

El cuerpo sabe lo que la historia duda o no demuestra.

-La historia necesita pruebas.
-El cuerpo, en cambio, trabaja con sensaciones.

-Por eso, a veces, la danza intuye relaciones que los libros aún no pueden confirmar.

-Y ahí aparece un territorio la investigación desde el movimiento.

EPÍLOGO

Tal vez nunca podamos demostrar que el Bourre viajó hasta convertirse en Chacarera.

Pero cada vez que un pie golpea la tierra,
cada vez que dos cuerpos se buscan en el ritmo,
cada vez que la estructura sostiene el juego…

y cuando se cruzan dos miradas

algo antiguo se activa.

Algo que cruzó el océano.
Y que hoy, sigue danzando
.

AITOR