domingo, 29 de marzo de 2026
ANDONI ARMENTIA DIAZ!
Fue muchas manos en un solo cuerpo,
madera, música y palabra viva.
En la iglesia y en la calle,
en el aula y en la fiesta,
supo encender caminos
donde otros veían solo paso.
Llevó en la voz y el canto de un pueblo,
y en su alma, la memoria antigua
que no se rinde.
Nos enseñó sin ruido,
trabajando la vida como quien talla un tronco:
con paciencia, con verdad, con raíz.
Y hoy,
aunque el silencio pese distinto,
queda su forma de estar en el mundo,
viva en cada gesto nuestro.,
Andoni, se nos fue el padre de la vida!
aitor
viernes, 27 de marzo de 2026
KORRIKA EUSKAL ECHEAN 2026.
jueves, 26 de marzo de 2026
KORRIKA BADATOR!
El largo camino de una carta de amor
De Zuberoa al oeste
Como un nuevo fandango de Junkera
En busca de un nuevo viaje
Ko! rri! ka!
El vuelo del águila con nuevo plumaje Ko! rri! ka!
Un viejo irrintzi
en bocas jóvenes.
martes, 24 de marzo de 2026
50 AÑOS PARA SEGUIR HACIENDO MEMORIA!
Si solo fuese pasado,
no sería huella que insiste en la tierra,
nombre que vuelve en el viento,
pasos con recuerdos que no se dejan borrar.
Fandango y Marinera
Fandango y Marinera: el cuerpo que seduce a ambos lados del océano
En el fandango, el cuerpo dialoga.
En la marinera, el cuerpo seduce.
Pero en ambos casos, la base es la misma:
Dos cuerpos que no se tocan del todo,
pero que no dejan de relacionarse.
Hay distancia, hay tensión, hay intención.
El espacio entre los cuerpos no es vacío: es el lugar donde ocurre la danza.
Del ritmo a la estrategia
El Fandango organiza el movimiento desde el ritmo y el zapateadoy aireado..
Es directo, casi afirmativo.
La Marinera, en cambio, convierte ese impulso en estrategia:
-Aparece el rodeo
-El engaño
-La insinuación
-La seducción.
Lo que en Europa es estructura,
en América se vuelve relato.
El pañuelo: prolongación del cuerpo
En la marinera, el pañuelo no es accesorio.
Es lenguaje. Puro lenguaje. Extiende el gesto, amplifica la intención, crea un espacio simbólico.
En el fandango, ese mismo rol lo cumple el cuerpo en su totalidad: brazos, postura, zapateo.
Un mismo impulso
No es que el fandango se convierta en marinera.
Es que ambos responden a una misma pregunta:
¿cómo se encuentran dos cuerpos sin tocarse del todo?
EPÍLOGO
Quizás, en algún lugar entre la Península Ibérica y Perú, el cuerpo aprendió a jugar.Y ese juego, al cruzar el océano, se volvió seducción.
lunes, 23 de marzo de 2026
ZUMATZEKO MASKARADA LARRAINEN!
Bidea
Pudo elegir la senda suave.
No lo hizo.
Subió por la piedra,
por la montaña vasca sin nombre,
por esos puertos
donde el viento afila el alma
y el silencio enseña a pensar.
Sin txistu.
Sin fiesta.
Solo el cuerpo
aprendiendo a ser camino.
Cuando llegó,
nadie anunció la llegada.
Pero el aire cambió.
Una txirula encendió la tarde.
Las máscaras giraron.
El círculo se abrió.
Y él entró.
No como quien llega,
sino como quien ya es
otra cosa.
Porque hay caminos
que no llevan a un lugar,
sino a un ritmo.
Y solo quien ha escuchado al viento
puede bailarlo.
AITOR
domingo, 22 de marzo de 2026
Un caso de cuerpo migrante.
Del Bourre a la Chacarera: un caso de cuerpo migrante
Y sin embargo, cuando el cuerpo observa -y más aún cuando el cuerpo baila´-aparece una intuición difícil de ignorar: hay algo que se reconoce. No en la forma exacta, sino en la lógica profunda del movimiento.
Dos paisajes, un mismo pulso
EL Bourre nace en el mundo rural de Francia. Es una danza de comunidad, de repetición, de ritmo insistente. Los cuerpos se organizan en estructuras claras, donde el paso es corto, marcado, casi pegado a la tierra.
La chacarera, en cambio, florece en Santiago del Estero, dentro de un paisaje completamente distinto. Allí, la danza se abre: aparece el juego, el rodeo, la distancia entre los cuerpos que se buscan.
Pero bajo esas diferencias, el pulso sigue siendo reconocible.
La estructura que viaja
Si quitamos la superficie -música, vestuario, contexto-y miramos la arquitectura de la danza,es decir el movimiento, encontramos coincidencias sugerentes:
-Organización en frases repetidas.
-Estructura clara de inicio, desarrollo y cierre.
-Relación y códigos entre los bailarines.
-Uso rítmico como eje ordenador
No es la misma danza, pero sí parece compartir un mismo “idioma estructural”. Como si ambas ertenecieran a una familia lejana.
Del grupo a la pareja: una transformación clave
En el Bourre, en pareja, cuartetos o grupos,el acento está en lo colectivo. El grupo ordena el movimiento. El individuo se integra. En la Chacarera, en cambio, emerge con fuerza la pareja. Pero no una pareja cerrada, sino una pareja que:
-Se busca.
-Se esquiva.
-Se galantea.
-Se construye en el movimiento.
Aquí ocurre una mutación esencial: la estructura comunitaria europea se transforma en relato coreográfico americano. Se cuenta una historia en cada danza.
El pie que recuerda
Hay un elemento especialmente revelador: el pie.
En ambas danzas:
-El ritmo se afirma desde el suelo.
-El zapateo o marcación tiene protagonismo.
-El cuerpo no flota: pesa, golpea, afirma, se desplaza.
Es
un detalle técnico, en
las dos bajamos el eje corporal y así aumenta la flotabilidad y el
desplazamiento.
El pie es memoria.
Es el lugar donde el cuerpo se conecta con la
tierra,
incluso cuando esa tierra ha cambiado y
es otra.
Mestizaje: cuando la forma se vuelve historia
La Chacarera no es un Bourre desplazada. Es algo mucho más complejo. En ella conviven:
-Estructuras europeas.
-Sensibilidades indígenas
-Aportes afroamericanos
Con este cruzamento nace una danza más abierta, más expresiva, más narrativa. Donde antes había repetición, ahora hay intención. Donde antes había estructura, ahora hay juego. El zapateo/zarandeo cobran un protagonismo sublime.
El Eco
Quizá
la mejor manera de entender esta relación no sea hablar del origen,
sino de resonancia. Como nos queda. El Bourre no se convierte en la
Chacarera.
Pero algo de ella -de su lógica, de su pulso, de su
forma de organizar el cuerpo, de sus miradas- sigue vibrando. Como un
eco/danza que atraviesa el tiempo y el espacio, hasta nuestros días.
El cuerpo sabe lo que la historia duda o no demuestra.
-La
historia necesita pruebas.
-El cuerpo, en cambio, trabaja con
sensaciones.
-Por eso, a veces, la danza intuye relaciones que los libros aún no pueden confirmar.
-Y ahí aparece un territorio la investigación desde el movimiento.
EPÍLOGO
Tal vez nunca podamos demostrar que el Bourre viajó hasta convertirse en Chacarera.
Pero
cada vez que un pie golpea la tierra,
cada vez que dos cuerpos
se buscan en el ritmo,
cada vez que la estructura sostiene el
juego…
y cuando se cruzan dos miradas
algo antiguo se activa.
Algo
que cruzó el océano.
Y que hoy, sigue danzando.
AITOR

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