Desde los Balcanes hasta los Pirineos, desde Japón hasta África, el círculo aparece una y otra vez.
Quizá porque, antes de los escenarios y los teatros, la danza nació así:
personas tomadas de las manos, girando juntas alrededor de la vida.
aitor
Desde los Balcanes hasta los Pirineos, desde Japón hasta África, el círculo aparece una y otra vez.
Quizá porque, antes de los escenarios y los teatros, la danza nació así:
personas tomadas de las manos, girando juntas alrededor de la vida.
aitor
Resumiendo todo lo dicho, podemos quedarnos con este esquema para los dos terminos
Danza → dimensión artística, simbólica o ritual.
Baile → dimensión social, festiva o recreativa.
Aunque en muchas culturas, aseguraría que la nuestra la CULTURA VASCA tambien, ambas realidades se mezclan: lo artístico, lo ritual y lo comunitario conviven en el mismo movimiento. Aseveraría que estamos ante un binomio.
Friedrich Nietzsche
«La danza es el movimiento del universo concentrado en un individuo».
«La danza es el lenguaje oculto del alma».
«La danza es la poesía del movimiento».
«No me interesa cómo se mueven las personas, sino lo que las mueve».
«La danza es música hecha visible».
«La danza habla del ser humano: de su dignidad, de su lucha y de su espíritu».
«La danza es una de las formas más directas de comunicación humana».
«Si pudiera decirlo con palabras, no tendría que bailarlo».
«La danza es el arte de expresar con el cuerpo lo que las palabras no pueden».
«Bailar es estar fuera de uno mismo, más grande, más poderoso».
«La danza es movimiento en el tiempo y en el espacio».
«La danza es una metáfora del pensamiento».
Desde la antropología: la danza es una forma ritual de expresión cultural que articula creencias y valores de una sociedad.
«La danza es la madre de las artes; música y poesía viven en ella».
«La danza es pintura viva de las pasiones humanas».
«La danza es una forma de conocimiento del cuerpo y de la cultura».
«Todo ser humano posee un impulso natural hacia la danza».
«La danza es el arte más antiguo del mundo».
«Todo en el universo tiene ritmo; todo baila».
La danza tradicional es un sistema simbólico mediante el cual una comunidad expresa su memoria y su identidad colectiva.
La danza es una herramienta social que crea comunidad y transmite valores culturales de generación en generación.
Las danzas tradicionales son expresiones rituales que conservan la cosmovisión y las creencias antiguas del pueblo.
La danza es una manifestación del espíritu libre del pueblo vasco y de su carácter festivo y guerrero.
La danza es una escultura viva en movimiento donde el cuerpo crea espacio y significado.
Las danzas populares son formas festivas que conservan antiguos ritos y estructuras simbólicas de la sociedad tradicional.
La danza es parte esencial del folklore, un patrimonio vivo que expresa la sensibilidad del pueblo.
La danza forma parte del sistema cultural de un pueblo, junto a la lengua, la música y las tradiciones.
La danza es energía colectiva transformada en gesto, ritmo y símbolo cultural.
La danza es el latido de la tierra convertido en movimiento humano.
Con todo lo expuesto me atrevo a dejar mi pensamiento:
AITOR
PD: Aportes de mis lesctores:
-‘Pensar con los pies, sentir con el cuerpo’
-Danzar es sentir la necesidad de expresarme inmediatamente al escuchar la música.
En muchas páginas de la obra, Zaratustra habla contra lo que F.Nietzsche llama el espíritu de la pesadez. Es el espíritu de las normas rígidas, de las verdades inmóviles, de la moral que pesa sobre el cuerpo y sobre la vida.
Frente a ese peso, Zaratustra propone algo radical: la ligereza.
No es casual que una de las frases más célebres del libro diga:
“Yo no sabría creer más que en un dios que supiese bailar.”
La frase, tantas veces citada-usada, no es una provocación superficial. Es casi una declaración de principios. Nietzsche imagina un dios que no oprime ni condena, sino que celebra la existencia. Un dios que danza.
La danza, en el pensamiento de Nietzsche, no es sólo movimiento. Es una forma de sabiduría.
El bailarín conoce el equilibrio entre fuerza y ligereza. Domina la gravedad(1) sin negarla. Transforma el peso en ritmo. Y algo parecido debería hacer el ser humano con su propia vida.
Por eso Zaratustra invita también a aprender a bailar sobre uno mismo. Es decir, a superar las propias cargas, a convertir las dificultades en movimiento, a no quedar atrapado en la rigidez.
En ese sentido, el ideal humano que Nietzsche imagina —el famoso “superhombre”— no es un héroe guerrero ni un dominador. Es, más bien, un espíritu ligero, alguien capaz de reír, crear y danzar.
Por eso también escribe:
“Y que se pierda el día en que no hayamos bailado al menos una vez.”
La frase puede leerse de muchas maneras. Puede ser literal: un elogio del cuerpo, del movimiento, del placer de la danza. Pero también puede ser simbólica: un día sin danza es un día sin alegría creadora, un día en el que la vida ha sido demasiado pesada, en definitiva un día perdido.
Vista desde hoy, la intuición de Nietzsche resulta sorprendentemente cercana a muchas culturas tradicionales. En ellas la danza nunca fue sólo espectáculo. Fue lenguaje, identidad(2), comunidad y celebración de la vida.
Tal vez por eso Zaratustra(3), ese extraño profeta de la montaña, no quería discípulos solemnes ni seguidores tristes.
Quizá lo que buscaba era algo mucho más raro en la historia de la filosofía:
"discípulos que supieran bailar"(4).
Quizá Friedrich Nietzsche sospechaba algo que la filosofía había olvidado u ocultado:
Hay pensamientos que sólo el cuerpo comprende.
Tal vez no sea casual que Nietzsche escribiera:
“Yo no sabría creer más que en un dios que supiese bailar.”
Porque, al final, Zaratustra no sólo quería enseñar una nueva filosofía.
Quizás lo que realmente buscaba era una humanidad capaz de danzar sobre la gravedad de nuestra existencia.
aitor