El Latido en Tres Tiempos
Hay un puente invisible que cruza el océano y la (mi)historia,
un mapa de abrazos que se dibuja en mi piel,
donde el ayer y el hoy comparten la misma memoria,
y el arte de ser libre se vuelve mi propia ley.
.
A un lado del cuadro, el roble despierta en el paso,
le doy cuerpo a Txikito, madera, txapela y canción,
el maestro que danza en un eterno abrazo,
guardián de la tierra, latido de mi corazón.
Pero el viento me lleva a la plaza de mayo y de barro,
me visto con galas de mil ochocientos diez,
congresal de un destino/independiente que bailo, que narro y que agarro,
con el alma argentina brotando en los pies.
Y en medio de todo, el aula se vuelve mi puerto,
donde enseño el mañana y siembro Euskal Kultura,
allí donde el patio es un horizonte abierto
y un Messi de papel nos dibuja la misma locura.
No hay distancias que rompan lo que el arte atesora,
soy el baile, las aulas, la historia, la fe.
Tres espejos que miran a una misma hora,
la hermosa fortuna del hombre que sé.
AITOR

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