martes, 2 de junio de 2015

EDUARDO CESTAC



31 de MAYO del 2015
BEATIFICACIÓN del padre 

EDUARDO CESTAC.


Fundador de la Congregación SIERVAS DE MARIA DE ANGLET/ANGELU.

Las religiosas llegan a la Argentina en 1905 respondiendo al llamado de Eduardo Cestac, para confiarles la educación y formación de las niñas en Capital (Buenos Aires) y mas tarde en LLavallol, 1907. En Llavallol con la misma misión además de cuidar y mimar a los aiton/amonak-abuelos/abuelas del Hogar.

 Creador del «Refuge Notre-Dame», de Anglet (Laburdi) y fundador de la «Congregation des Servantes de Marie». Nació el 6 de enero de 1801 en Bayona. Ingresó en el seminario de Aire donde tuvo por condiscípulo a San Michel de Garikoitz. En 1819 fue enviado al seminario de Saint-Sulpice, de París, por cuenta de la diócesis. Un año más tarde debió regresar al seminario de Larresoro por motivos de salud donde acabó sus estudios y recibió las órdenes sagradas. El 17 de diciembre de 1825 fue elevado al sacerdocio. Primeramente fue ecónomo del «Petit Séminaire» y profesor en 1827. El 27 de agosto de 1831 fue nombrado vicario de la catedral y Canónigo titular el 23 de enero de 1850, retirándose a Angelu el 4 de junio de 1858, como superior del convento de Notre-Dame. Murió en olor de santidad el 27 de marzo de 1868. La causa de beatificación fue introducida en Roma en abril de 1908. Hubo de sufrir Cestac la prueba del jansenismo entonces desbordado por Francia. Se sabe que en 1822, ya tonsurado, terminando los estudios de Teología y siendo profesor de matemáticas y de música y ecónomo de la casa, durante las vacaciones y en ausencia de su confesor habitual, se dirigió al cura de Uztaritze, el abate Etcheberry, para confesarse. Pues bien; éste remitió su absolución para una octava más adelante. Y así de octava en octava fueron pasando La Presentación, la Imnaculada, Navidades, la Epifanía, la Purificación y la Anunciación. El escrupuloso confesor no le dio la absolución ansiada ni siquiera por Pascua; la obtuvo, por fin, cuando fue llamado al diaconato. Más tarde, el propio P. Cestac estableció en el convento de las Siervas de María, por él fundado, sólo tres comuniones semanales. Pero, ha de tenerse en cuenta que en el s. XIX no existía ningún convento en el que pudiera comulgarse diariamente. También se vio acusado, durante el episcopado de Mgr. Astros, de ser el promotor de las nuevas ideas que ejercían por ese tiempo una gran influencia en el seminario de Larresoro. Era Cestac entonces profesor de Filosofía. Mgr. d'Astros, exageradamente escrupuloso, de gran modestia y bondad, liberal en cierta medida y ocasiones, creyó que en estas corrientes de pensamiento no todo era ortodoxo y exigió a Cestac y a Hiriburu su retractación: Cestac quemó sus papeles y se sometió con toda humildad. La obra cumbre del P. Cestac fue la fundación (1833) de la «Congregation de Servantes de Marie», en Angelu, dedicada a la educación. A resultas de las leyes francesas de 1903-1904, treinta establecimientos escolares de las Siervas de María debieron cerrar, a pesar de las protestas de las familias afectadas. Se trataba, por lo general de establecimientos dedicados a los niños de los campesinos vascos, algunos fundados directamente por Cestac. Los periódicos franceses e incluso algunos vascos como «Ariel» o «La Sentinelle de Bayonne», solían molestar, injuriar y mofarse de aquellos que se dedicaban directamente a la obra social en favor de las clases necesitadas. Entre los que se distinguieron por su obsesión contra la vida religiosa, y contra el P. Cestac en particular, figura el célebre Chaho, por lo menos desde 1845. Se trata siempre de diatribas y causticidades literarias entretanto la «Congregation de Servantes de Marie», el «Orphelinat» de Baiona y el «Réfuge de Notre-Dame», de Angelu, se desvivían al servicio de las clases pobres y desvalídas. Pensionado, escuela profesional, orfelinato y refugio rivalizaban en actividad y servicio. En menos de 16 años, el P. Cestac, con su esfuerzo personal y su pobreza, había fundado 55 escuelas que aumentaron en 20 más después de su muerte. En esta labor silenciosa e infundida de amor cristiano fue ayudado por su hermana Elise Cestac. Las biografías del P. Cestac comienzan a publicarse poco después de su muerte: la de Ed. Puyol, en 1878; la del Abbé Madaume, en 1882; otras dos, sin mención de autor, en 1896; las de P. Bordarrampe, en 1925 y 1928; y el estudio comparado de las vidas de Garikoitz y Cestac, por L. Silhouette, en 1933; en fin, en 1931-32, la revista «Gure- Herria» publica otra en lengua vasca que corona las anteriores. Refs. Moreau Roland: Histoire de l'Ame Basque, Bordeaux, 1970 y Bilbao, J.: Eusko-Bibliographia, tomo II, art. Cestac.

Durante la homilía el coro/abesbatza del colegio dirigido por Alejandro Hansen, interpretó en Euskera el AITA GUREA/Padre Nuestro del compositor Aita Madina, además de la canción popular vasca HAURTXO POLITA. Estas melodías vascas, seguidas de un AURRESKU, a cargo de mi persona, sirvieron para recordar el origen vasco de EDUARDO CESTAC.





La celebración/fiesta, continuó en el teatro. Numerosos testimonios celebrando la importancia del acontecimiento fueron leídos ante un teatro repleto. La parte artística fue iniciada por el Taller de Euskal Dantzak del Nivel Secundario de Euskal Echea-LLavallol, mis alumnos, 17 que al igual que en el pasado Buenos Aires celebra al País Vasco, interpretaron KAXKAROTEN DANTZAK, repertorio dancístico de Lapurdi como lo era Eduardo Cestac.


 Audiovisuales, danzas, y cantos dignificaron, la importancia de la celebración. Una colección de fuegos artificiales fue el cierre de la fiesta así como el nexo de unión entre el nuevo beato y la comunidad que lo recuerda.

AITOR ALAVA
1/6/15