jueves, 14 de abril de 2022

LA DANZA TRADICIONAL


Los hechos sociales y culturales con gran riqueza y diversidad de aspectos, nos confirman que estas formas de vida y creencias de la comunidad son dinámicas y por lo tanto, surgen o se desarrollan y son susceptibles de evolucionar, transformarse e incluso desaparecer (aculturización o anomía). La cultura tradicional, entendida como culta y popular, y a su vez asociada a lo que se ha venido denominando folclore (danzas, cantos, música, indumentaria, gastronomía, etc.) y en la actualidad, paradójicamente, patrimonio inmaterial.

No hay duda que la danza tradicional ocupa un espacio significativo en el ámbito de la cultura, que generación a generación se ha venido construyendo y reconstruyendo hasta alcanzar el actual estatus con el que es conocida. Por ello, es muy importante su actual y futuro desarrollo cara a trabajar en su manifestación interpretativa (ajustada a un referente existente), su posible reconstrucción en base a una serie amplia de datos fidedignos, la recreación sobre informaciones de escasa precisión o incluso, la creación en torno a un conjunto de parámetros imbricados y latentes en nuestras danzas tradicionales. Variadas, dispares e interesantes (como hemos ido viendo) pueden ser los usos de la danza tradicional en su engarce con las concepciones de la actual sociedad.

En los últimos años, podemos observar un ansía inusitada de llevar a la danza tradicional a otros ámbitos y escenarios de experimentación (algo ya vivido por otros campos de la cultura popular). Hecho lícito y respetable, pero que en muchas ocasiones es fruto de una dinámica contagiosa, poco reflexionada o simple calco de otras iniciativas existentes, convirtiéndolos en hechos sociales y culturales de carácter efímero que no visibilizan o tienen en cuenta las posibilidades generadas a futuro, sin sopesar los posibles perjuicios o beneficios que pueden derivar, o convertidos en simples seguidismos de “lo políticamente correcto” y deseos humanos de innovar o experimentar nuevas vías de autosatisfacción personal o colectiva. No debemos olvidar que ayer, hoy y mañana la cultura como fruto de la interacción humana está en manos de las colectividades que la sustentan en cada momento.
JOSU LARRINAGA ZUGADI

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