sábado, 2 de abril de 2022

MALVINAS 1982-2022

 


Palabras alusivas: 2 de abril
Por Elina Carrasco.

Por mucho tiempo hablar de la Guerra de Malvinas fue un tema incómodo. El contexto en que este conflicto se dio, por demás problemático, hizo que se mezclaran ambiciones, revanchas, motivos y objetivos dando como resultado un proceso difícil de digerir para algunos y de explicar para otros.

Hoy, cuarenta años después, podemos reafirmar la importancia de la memoria y, en ese recordar, hacer hincapié en que hay cuestiones en la historia que está prohibido olvidar. Esa memoria mantiene vivos los recuerdos y permite que se aprenda de los errores del pasado para poder encarar nuestro presente y futuro con mirada crítica y, a la vez, optimista.

Lo primero que nos enseñan en el colegio sobre un Estado es que está compuesto por un territorio, un pueblo y un gobierno. Ese territorio nacional tiene límites precisos y las Islas Malvinas están dentro de los de Argentina. Ellas conforman un archipiélago en el Atlántico sur, situado a 700 kilómetros de la costa patagónica. El mismo está compuesto por unas doscientas islas, dos de ellas las mayores: Gran Malvina, al oeste, y Soledad, al este.

Si bien existen evidencias de que fueron visitadas anteriormente por otros exploradores, en 1600, un marino holandés lo hizo fehacientemente. Los primeros ocupantes fueron franceses en 1764. El reino de España protestó por considerar que el territorio le pertenecía y Francia accedió a transferirle el establecimiento. Los británicos establecieron un destacamento militar y fueron expulsados por los españoles al ser descubiertos.

Las Malvinas permanecieron habitadas bajo el control español hasta 1811. En 1820 el gobierno de Buenos Aires envió una fragata y ejerció actos de soberanía para reafirmar el dominio. Luego se estableció una población de alrededor de 300 personas y se creó la Comandancia Política y Militar de Malvinas en 1829.

Cuatro años más tarde, los británicos volvieron a ocuparlas y desalojaron a las autoridades nacionales. Nuestro país nunca dejó de reclamar contra esta acción de fuerza, ni de exigir la restitución de las islas. En la época de la descolonización en el plano mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó su primera resolución sobre la cuestión de las Islas Malvinas invitando a la Argentina y al Reino Unido a solucionar su disputa de soberanía. Actualmente, la Argentina considera a todas las islas en disputa como parte de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, y el Reino Unido las administra como “territorio de ultramar”.

La Junta Militar que gobernaba el país desde el Golpe de Estado de 1976 decidió retomar las islas por la fuerza. El 2 de abril de 1982 se produjo el desembarco en la capital de las mismas. Todos los intentos diplomáticos por detener una guerra inminente fallaron. Las fuerzas de la ex premier Margaret Thatcher iniciaron sus bombardeos sobre la capital de Malvinas el 1 de mayo. El 14 de junio de 1982, tras 74 días de enfrentamiento naval, aéreo y terrestre, la Argentina aceptó su rendición ante el Reino Unido.

La Historia no es un libro, la Historia la componen seres humanos que vivieron distintas situaciones, emociones y problemas como cualquiera de nosotros. La Guerra de Malvinas atravesó a toda la sociedad del momento, llegando a todos los rincones del territorio argentino, no siendo el Euskal-Echea una excepción. Me parece propicio citar las frases de algunos ex combatientes que ilustran lo que pasó mejor que cualquier reconstrucción histórica.

Gustavo Tellini dijo: “Ante todo fue un error, la guerra no beneficia a nadie, son negocios, la gente es lo de menos”.

Lorenzo Caza afirmó: “Fui herido en combate y, por ser uno de los que estaba en primera línea, caí prisionero. En ese momento no estás preparado para ver caer bombas ni ver muertos al lado tuyo”.

Orlando Mazzitelli recordó que: “Antes de llegar a Malvinas apenas había tirado tres tiros; yo caí prisionero de guerra y los ingleses no podían creer que nosotros, con dieciocho años, fuéramos los soldados”.

Juan Carlos Ianuzzo expuso: “Fue un orgullo haber participado en Malvinas en defensa del territorio, una gran emoción”.

Oficialmente, están reconocidos 255 muertos británicos y 649 argentinos, 323 de los cuales fallecieron en el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, el 2 de mayo de 1982. Se calcula que la cifra de bajas por suicidios tras la guerra es la misma que las ocurridas durante el conflicto, a ellos también le debemos homenaje.

Esta semana en distintas materias se trabajó sobre este tema. Por distintos comentarios, conversaciones, ideas y propuestas que se han escuchado en el colegio, es claro que la Guerra de las Malvinas nos interpela y moviliza. Ayer en la sala de profesores compartimos dos cartas que recibió la profesora Silvia Scala de Jorge, un soldado que estaba en Malvinas. Silvia había enviado una carta a través de su maestra cuando comenzó el enfrentamiento. De toda la escuela, solo ella recibió respuesta. Jorge le pedía que por favor le conteste pronto, le decía que no se sentía un héroe, sino que solo cumplía con la patria. También, agradecía las galletitas que le había mandado y le manifestaba que en Buenos Aires no estaban contando la verdad de lo que estaba sucediendo. Él quería que su amistad durara toda la vida. Jorge no volvió, como tantos otros. En honor a él, a todos los ex combatientes y veteranos que asistieron al Euskal-Echea y a los que no, tendremos esta placa conmemorativa.

Muchos de los que estamos aquí hoy tenemos conocidos que combatieron o que conocen a alguien que lo hizo. Resulta difícil comprender cómo se pudo haber tomado una decisión apresurada e irresponsable que implicaba la certera puesta en riesgo de vidas humanas.

Honor y gloria a los que fueron, volvieron y tuvieron que aprender a vivir con la guerra a cuestas.


Honor y gloria a las familias rotas, los recuerdos que nunca fueron y los imborrables momentos compartidos.

Honor y gloria a los caídos en Malvinas y a quienes decidieron quitarse la vida al volver.

   

Su vida y sus acciones no fueron en vano.

Prohibido olvidar.

Muchas gracias

PD- Carlos Lecour ,y Alejandro Terlecki dos alunmos de Euskal Echea, combatientes en Malvinas, hoy presentes en en el recordatorio de la guerra de la Malvinas-1982.

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