domingo, 23 de abril de 2017

Unas ideas,,,,


,,,en Voz Alta!
El espectador, percibe las representaciones folklóricas como verdades absolutas. Aconteceres plenos, actos legítimos amparados en verdades escritas o verdades que pasan de generación en generación sin ningún análisis. El espectador toma para si estas verdades y la retiene en su retina como paladín de la verdad. Es un hecho repetido en donde haya actos y representaciones folklóricos, no es exclusivo de ningún Pueblo o Nación.
La tradición se basa en uno de sus ejes en la repetición, su accionar en el calendario convierte al hecho folklórico en tradicional, entre otras características obviamente. El legado de todos los inmigrantes vascos tiene un valor patrimonial incalculable. Su aporte en la vida de nuestra nación tiene huellas insuperables, hitos históricos, obras maestras, composiciones universales, aprendizajes sostenidos y enseñanzas superadoras. El sostén a lo largo de los años en cada fiesta y encuentro nacional han hecho que las costumbres y muy en concreto la danza vasca sean no solo un referente en nuestra propia comunidad sino en el propio país que habitamos. Su perduración esta garantizada por generaciones y trasmisión y enriquecimiento.
El folklore no es ajeno a ningún movimiento social, corriente pensadora o estructura geopolítica dominante, independientemente de la época histórica a la que nos dirijamos. El saber del pueblo como su nombre indica, en ocasiones se ha ocultado bajo mantos de moralidad, roles de género ocultos y situaciones e intervenciones artísticas silenciadas, para poder sostener ejes temáticos al son de los discursos dominantes. Solo así, aprendimos que la danza vasca es eminentemente masculina, Oier Araolaza en el Gaztemundu 2014, desmontó y mostró como esto está muy alejado de nuestra realidad Histórica. Las mujeres de Garai, con su Soka Dantza año a año, en plena dictadura, hacen que la mujer en Euskal Herria comience a tener gracias a la memoria y su accionar el lugar que se merece.
En pleno siglo XXI, mirarnos los unos a los otros como un ser igual, es el reflejo más perdurable y sostenible en el mantenimiento y fortalecimiento de nuestras raíces identitarias. Ser Dantzari sin importar el género, cuidar la raíz, ser solidario en la participación, honesto con el trabajo del otro, valiente en las propuestas y activo en cada hecho cultural, serán los pilares para la danza vasca en esta Semana nacional vasca 2017.

AITOR ALAVA
23/4/17
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