LEER ANTES-HEMEN.
Lenguaje,
confianza y transformación coreográfica: del Uztai Txiki a los arcos mixtos
Esta reflexión propone pensar
dichas transformaciones a partir de dos ejes:
-La desnaturalización del lenguaje.
- La modificación del régimen de confianza corporal en la ejecución
coreográfica.
Desplazamiento
lingüístico y pérdida de naturalidad
El corrimiento del Euskera
fuera de su contexto de uso cotidiano implica una serie de adaptaciones que
afectan no solo su estructura formal, sino también su dimensión pragmática. En
contextos de diáspora, el idioma deja de operar como sistema compartido
implícito para convertirse en objeto de mediación, explicación o incluso
representación.
En este sentido, la
desnaturalización no refiere a una “pérdida” en términos normativos, sino a una
transformación en el modo de relación con el otro. El hablante ya no presupone
un interlocutor plenamente competente, lo cual introduce una mediación
consciente en el acto comunicativo.
Esta condición puede ser pensada
en paralelo con lo que ocurre en la práctica dancística. Es decir se decide
traducir lo que no es necesario.
Régimen de
confianza en (el otro) la técnica
del Uztai Txiki
En el Uztai Txiki,
particularmente en las secuencias de intercambio de arcos, se evidencia un
régimen de acción basado en la confianza incorporada. El dantzari
ejecuta-mos el gesto sin necesidad de confirmación visual, apoyándose en una
estructura compartida de tiempo, ritmo y posición.
La ausencia de mirada en el
momento de recepción no constituye una carencia, sino un indicador de la internalización
de la técnica y de la existencia de un vínculo intersubjetivo estabilizado.
El otro no necesita ser verificado porque su presencia es estructuralmente
asumida. Todos construimos un todo basado en la confianza.
Desde una perspectiva fenomenológica, podría decirse que el
cuerpo “sabe” antes de que la conciencia intervenga.
Reconfiguración
en los arcos mixtos: de la confianza a la verificación
En las versiones coreográficas de
“arcos mixtos” desarrolladas en contextos como el Argentino, se observa una
modificación significativa de este régimen. El intercambio se vuelve
visualmente controlado: el dantzari mira, calcula y ajusta su acción en función
de la confirmación perceptiva.
Este desplazamiento implica una
transición desde un modelo de confianza implícita hacia uno de coordinación
explícita (o desconfianza). La mirada
introduce un elemento de verificación que, si bien aumenta la seguridad técnica
en contextos escénicos complejos, altera la lógica relacional subyacente. Transforma
la danza a otra cosa.
Podríamos analizar y afirmar que:
-El vínculo
deja de estar incorporado para volverse observable,
-La técnica
deja de operar como saber tácito, para devenir ejecución controlada.
Reproducción,
copia y pérdida de “aura”
Este fenómeno puede ser iluminado
a partir de la noción de “aura” desarrollada por Walter Benjamin. Según el autor, la reproducción de una forma fuera
de su contexto original puede preservar su apariencia, pero tiende a erosionar
su singularidad irrepetible.
En el caso analizado, no se trata
de una copia en sentido estricto, sino de una re-apropiación coreográfica.
Sin embargo, cuando esta reapropiación se centra en los elementos visibles (el
arco, la figura, la disposición escénica) y desatiende las condiciones relacionales
que sostenían la práctica original, se produce una forma de desplazamiento
funcional.
La “mala utilización” de la copia no radica en su existencia, sino en
la desvinculación entre forma y lógica interna.
Conclusión
El pasaje del Uztai Txiki
a los arcos mixtos puede ser interpretado como un proceso en el cual tanto el
lenguaje como el cuerpo atraviesan una transformación análoga:
ambos dejan de operar desde la naturalidad de lo compartido para ingresar en un
régimen de mediación, explicitación y control.
En este marco, la incorporación
de la mirada en el intercambio coreográfico no constituye un detalle menor,
sino un síntoma de una modificación más profunda en la estructura del vínculo.
Un claro desarraigo cultural hacia otra dirección.
EPÍLOGO
No es la forma la que se
transforma,
sino el modo en que los cuerpos se sostienen entre sí.
Allí donde ya no alcanza con
saber,
aparece la necesidad de ver.
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