Éramos pocos,
pero el suelo nos sabía.
Un nombre nuevo "EKIN"
y el pulso antiguo en los pies.
Bailábamos sin espejo,
con la confianza del aire,
como quien entra al bosque
sin preguntar por el camino.
Pasaron los años,
y el fuego hizo casa.
Nueve inviernos guardaron
nuestras manos enlazadas.
Pero un día
la danza fue herida.
Una mano ajena(1)
cerró puertas,
vació baúles,
robó telas que aún guardaban
el calor de nuestros cuerpos.
Nos quisieron sin nombre,
sin historia,
sin piel.
Y nadie habló.
El silencio, de pie,
también fue parte.(2)
Entonces elegimos de nuevo:
OIHANKIDE,
compañeros del bosque.
Raíz en la sombra,
camino entre árboles,
memoria que no pide permiso.
Volvimos a empezar
con lo único intacto:
el nosotros.
Dieciocho años después,
seguimos danzando
sobre lo perdido
y lo sembrado.
Porque hay cosas
que no se devuelven,
pero tampoco se borran.
NO PORQUE SIGAMOS
NOS VAMOS A OLVIDAR!
aitor

Kaixo, a qué referencia el (1) y (2)?
ResponderEliminar(1) Maria Elena Etxeberri.
Eliminar(2) Feva. Dirigida por Arantxa Anitua.