lunes, 21 de marzo de 2016

MASKARADA-VIII

GAUR/HOY

El pequeño territorio de Zuberoa ofrece al visitante la tranquilidad de sus villas y valles: el verdor de sus campos, su arquitectura típica y, como no, diversas celebraciones festivas que se extienden a lo largo de todas las estaciones del año en un ambiente distendido y cercano.

La importancia de la música, la canción y el teatro popular no hacen sombra a la danza, la cual ocupa un lugar predominante en todos los actos del año: desde las Pastorales realizadas entre finales de julio y principio de agosto, pasando por el Jauzien Egüna de julio, hasta completar su recorrido en las fiestas patronales y las Mascaradas.

Pero las Mascaradas no sólo son danzas. Las parodias, los juegos y el lenguaje toman carta de naturaleza en la estación climatológica más dura del año: el invierno. Desde mediados de los años noventa, del siglo XX, el período de ejecución se ha extendido desde enero hasta marzo, e incluso abril.

Las Mascaradas, en plural por ser una denominación aplicada desde el idioma vasco a todo acto festivo, han sido y son una forma de conmemoración ritual-lúdica en la que tradicionalmente, y así lo determinan las informaciones y datos más antiguos, los jóvenes varones, solteros, se enmascaraban y disfrazaban, formando dos grupos antagónicos que iban de pueblo en pueblo, a lo largo de Zuberoa, interpretando danzas, bailes, canciones e historias.

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Estos dos grupos se distinguían entre sí por el color mayoritario, por la pulcritud de sus ropas y por el tipo de comportamiento y movimiento corporal que acompañaban a sus actos. A principios del siglo XX, la mayoría de las pequeñas entidades organizaban este tipo de representación. Tras visitar los pueblos vecinos, al llegar el último día de Carnavales, el Martes de Carnaval, quemaban un muñeco llamado Zanpantzar (Saint Pansard). Al día siguiente daba comienzo la Cuaresma.

El contexto socio-cultural 

Se trata sin duda de unas de las celebraciones más estudiadas. Esto lo demuestran los diferentes trabajos realizados por Georges Hérélle, Violet Alford, Julio Caro Baroja, Jean-Michel. Guilcher y, sobre todo, Kepa Fernández de Larrinoa. Desde el aspecto histórico, pasando por el coreográfico y finalizando en el antropológico-etnográfico, los investigadores nos han dado, no sólo diferentes perspectivas, sino lo que es más importante, información escrita y visual de gran valor social y cultural. 

Las representaciones que se originan a finales del siglo XX tienen una composición algo diferente a las referidas por los estudiosos de principios de dicho siglo. Y es que debe tenerse en cuenta que tras las guerras europeas y hasta los años setenta la organización de las Mascaradas entró en una profunda crisis.

No es hasta la década de los noventa de dicho siglo cuando, debido a una impresionante revitalización, surgen una serie de cambios significativos destacando entre las innovaciones acaecidas las siguientes: se festejan en domingo y traspasan el tiempo de Carnaval para invadir el de la Cuaresma; el número de localidades que se visitan se amplía; la distancia a la que se encuentran las localidades visitadas aumenta; las mujeres comienzan a desempeñar papeles muy activos y prestigiosos como protagonistas y dantzaris (danzantes).


Existen, sin duda, unas características compartidas con otras fiestas del invierno fuera de Zuberoa, con las que forman parte de un amplio grupo de festivales rituales celebrados en dicha época del año por grupos humanos residentes en áreas rurales de Europa y el Mediterráneo en general. De esta forma, las Mascaradas se conforman como una manifestación local de una tipología de comportamiento ritual que se extiende a lo largo de una amplia área geográfica. Las características generales de la representación son las siguientes:


1. Universo agrícola y campesino. Estas fiestas son cíclicas y estacionales, pues están directamente relacionadas con los ritmos biológicos de la naturaleza y con la periodicidad de las actividades agrícolas y pastoriles del mundo campesino..


2. Máscaras y disfraces zoomórficos. Se advierte en ellas una utilización importante de disfraces y máscaras con componente animal. Animales, por lo demás, que deben ser cazados, domesticados o sacrificados. En definitiva, dominados y controlados..

3. Época de Carnaval. Se desarrollan en torno a los días de Carnaval en su forma más antigua..

4. Teatralidad y ritualidad. Las fiestas de invierno poseen un claro sentido escénico, simbólico y social. Su alta teatralidad proyecta temas socialmente relevantes, ya que dramatizan ritos de paso y de socialización en la comunidad rural celebrante..

5. Sociabilidad y comensalidad. La reunión alrededor de una mesa y el acopio de bebidas y alimentos por parte de algún sector de la población, mediante el establecimiento de rondas con postulación, son elementos repetidos a lo largo de la geografía en estas fiestas. Esto es así debido a que, no sólo la danza, el canto, la máscara y el disfraz son importantes en las Mascaradas, sino a que la comida y la bebida juegan igualmente un papel preponderante, e incluso central. En conclusión, las fiestas de invierno en general, y las Mascaradas en particular, conllevan un alto contenido social y simbólico..

6. Cortejos y procesiones. Se aprecia igualmente en que sus componentes se ordenan en cortejos y procesiones, que ordenan a sus componentes en jerarquías y categorías, entre los que se encuentran: grupos de gitanos; el grupo de dantzaris expertos; las representaciones de animales del bosque y la montaña; el canto y las coplas de cuestación; tropas de turcos, árabes, judíos, húngaros, diablos, caldereros y oficios varios..

7. Personajes, danzas y melodías. Estas representaciones poseen elementos que las relacionan con otras áreas culturales. Si nos fijamos en los personajes (gitanos, caldereros, castradores, afiladores, centauros, abanderados, osos, etc.), se advierte que éstos están presentes en otros Carnavales, en otras festividades, en diferentes zonas del país, pirenaicas, europeas y norteafricanas. Las melodías que se interpretan están emparentadas con las utilizadas en otras festividades del Pirineo u otros lugares. Igualmente se aprecia que los instrumentos musicales empleados coinciden con los que se usan en zonas colindantes. Otro tanto puede decirse de las danzas..

A pesar de estas coincidencias, ofrecen una personalidad propia, que, al ser representadas por los jóvenes de los pueblos de esta comarca, reciben similares nombres en los idiomas de los agentes que las utilizan o en los ámbitos en las que son conocidas: Zuberoko Maska(ra)dak, Mascarades souletines o Mascaradas suletinas.

Los personajes 

Esta fiesta se escenifica tanto en el seno del pueblo organizador como en otros a los que los participantes son invitados. En los años ochenta y noventa del siglo XX se extendió la costumbre de responder afirmativamente a las invitaciones cursadas desde pueblos y ciudades del otro lado de los Pirineos (de Euskal Herria). 

Si bien han cambiado muchas cosas a lo largo del tiempo, algunas tratan de recordarnos que la anarquía no es tal, sino es manteniendo una serie de patrones establecidos, tal y como sucede con la primera y última representación, las cuales se siguen realizando en el pueblo o pueblos originarios de los componentes del cortejo. 

Aunque el contexto del Carnaval es prioritario, debe ser reseñado que las danzas se han representado en diversas situaciones y ante distintas audiencias fuera del tiempo y lugar propios (Carnavales). Hay constancia de que dichas danzas se escenifican: en fiestas y ferias rurales fuera de Zuberoa; en restaurantes y hoteles de Maule (capital de Zuberoa), ante los comensales y turistas allí hospedados; en teatros prestigiosos de ciudades de Hego-Euskal Herria y Francia; fuera de Europa, en las celebraciones organizadas por las comunidades de emigranteszuberotarrak; y no hay que olvidar que estas danzas se improvisan entre los asistentes a banquetes de amigos y bodas.

El cortejo está formado por diversos personajes ordenados en dos grupos contrapuestos: gorriak, o "rojos" y beltzak, o "negros".

Forman parte del grupo gorriak: aintzindariak [los primeros, o los de delante]; jauna[el señor] y anderea [la señora]; laboraria [el agricultor] y laborarisa [la agricultora]; marexalak [los herradores] y küküileroak [filos de la cresta].

Entre los beltzak se encuentran: kereztuak [los castradores]; xorrotxak [los afiladores]; buhameak [(la tribu de) gitanos], kauterak [los caldereros], y medizina[el médico].

Aintzindariak conforman un grupo de dantzaris que representan cinco figuras distintas: entseinaria obanderazaina [el portador de la bandera o estandarte]; xerreroa o txerreroa [¿el herrero?];gatia o gatüzaina [el gato]; zamalzaina [el hombre caballo o centauro]; y kantiniersa [la cantinera].Marexalak o manetxalak son dos personajes: el patrón y el aprendiz o criado. El papel de küküileroa es dado a los participantes más jóvenes y su número varía, aunque dos o tres es lo usual. Kereztuak, al igual que xorrotxak, son dos: el patrón y el aprendiz o criado. Buhameak son cuatro personajes: buhame jauna [el rey gitano]; zilintzau [colgado]; y otros dos más sin denominación conocida. Kauterak son: Kabana handi [gran chabola] jefe del grupo, y Pitxu, Fripu y Pupu (ayudantes del primero). Medizina suele ser una sola persona.

En el olvido han quedado otros: el pastor y los corderos (artzaina eta atxuriak), el barbero, el notario, la española, los deshollinadores, los mendigos y el obispo. Otros, en cambio, como la gitana o el oso, hacen su aparición de forma esporádica. Es el oso (hartza), disfraz ampliamente difundido por toda Europa, y sobre todo en Euskal Herria, el que sirve de apoyo al bando de los "negros" en sus pantomimas.

Los personajes centrales de la Mascarada "roja" (entseinaria, xerreroa, gatüzaina, zamalzaina y kantiniersa), tienen su paralelismo en determinados años con una copia aproximada de los mismos en el bando contrario predominando, como es de aventurar, en sus vestimentas, el color negro.

En este punto, estamos obligados de advertir, de la existencia de diferentes formas ortográficas, propuestas por los diferentes escritores que han tratado la temática, para la designación de los diferentes personajes. Así tenemos, como ejemplos más significativos: kukulleroak, kherestuak, txorrotzak, entseñaria, gathuzaina, zamaltzaina o kantiniertsa.

El recorrido itinerante matutino 

La acción ritual se desarrolla a lo largo de una secuencia predecible de acontecimientos, en dos tandas, separadas temporal y espacialmente: lo que ocurre por la mañana, a lo largo del pueblo, y lo que sucede por la tarde en la plaza o recinto central. 

Por la mañana, la comitiva llega a la localidad anfitriona donde es recibida por un grupo dedantzaris de esta localidad, son los errezibitzaileak[los recibidores]. El festival comienza al son de la música tocada por un tabalaria [tamborilero] y untxilaia o txirularia [ejecutante de la flauta de pico y tres agujeros, conocida bajo la denominación de xirula o txirula]. Puede ocurrir, y de hecho muchas veces así sucede, que un instrumentista taña latxirula y golpee con un palo el salterio, conocido aquí por ttunttun. 

La ejecución de cada una de las danzas y resto de elementos que componen la representación matutina, por orden de realización y siguiendo un ritual fijo, se resume en las siguientes líneas. 

La acción con la que se pone en marcha la fiesta se denomina Barrikada haustia. Son primeros en proceder los errezibitzaileak, quienes, individualmente primero, y colectivamente después, bailan dando comienzo a la celebración. A continuación viene el turno de maskarakaiak, es decir los miembros de la Mascarada visitante. La labor inicial consiste en atravesar un pequeño obstáculo colocado por los anfitriones en medio del camino. Este obstáculo son botellas de vino colocadas ante ellos; por ello recibe el nombre de Barrikada [barricada]. 

Los componentes de los aintzindariak pertenecientes a los "rojos" son los primeros en atravesar la barricada danzando. A comienzos del s. XXI el obstáculo es atravesado en el siguiente orden: entsenaria; xerreroa; gatüzaina; zamalzaina; y kantiniersa. Les siguen jauna y anderea. Tras ellos vienen laboraria y laborarisa. A continuaciónmarexalak. Posteriormente küküileroak. Al igual que los errezibitzaileak, bailan primero individualmente, y después en grupo.

Una vez que los componentes del grupo "rojo" sortean la barricada, llega el turno de que hagan lo mismo los del grupo "negro". Éstos tienen su propia forma de atravesar la barricada: a la carrera y emitiendo gritos y alaridos, describiendo un círculo alrededor del grupo "rojo", para arrojarse finalmente al suelo unos encima de los otros, acabando de la misma forma que cuando una melée de rugby se desmorona.

El orden en que se distribuyen los "negros" es el siguiente. Por delante, sujetados mutuamente por los hombros y abriendo camino, van los kereztuak. A pequeña distancia, también abrazados en grupos de dos o tres miembros, les siguen buhameak, kauterak y medizina. Estos tres últimos son los que se arrojan al suelo de forma desordenada. A continuación, aparecen xorrotxak, quienes caminan bordeando, o atravesando, la barricada. Mientras caminan cantan una copla de salutación que concluyen al llegar frente a quien ha colocado la barricada. En este momento, se oyen gritos de júbilo y vivas. Todos los presentes se mezclan en conversación, mientras que las botellas de la barricada se retiran del camino y se abren, ofreciéndose a los congregados. También se reparten alimentos sólidos (embutidos y dulces), refrescos y otras bebidas.

A continuación más Barrikada haustiak ante las autoridades locales. Esta misma secuencia se repetirá durante toda la mañana, cada vez que aparezca una barricada ante los miembros de las Mascaradas. Lo cual acontece, o puede suceder, varias veces en el recorrido que va desde la entrada del pueblo hasta la plaza. Aquí les espera la barricada final, preparada por las autoridades locales; para entonces es mediodía. Salvada la última barricada, los miembros de los grupos "rojo" y "negro" junto con las autoridades y habitantes de la localidad anfitriona y otros visitantes, se disponen en círculo para bailar Aitzina-phika y Moneinak; dos modalidades de jautziak [saltos (vascos)] o danzas.

Tanto en el recorrido de la mañana, como en la actuación de la tarde, en ciertos años se pueden presenciar, la manera desenfadada y particular con que se forman los cuadros de danzantes para efectuar otros bailes de corte eminentemente mixto y social: Kadrillak, Polkak y Kontrajantzak.

Concluidos los jautziak, o cualquiera de las otras danzas nombradas, todos los participantes son invitados a comer, generalmente en un restaurante o local preparado para el evento en el pueblo. Una vez finalizada la comida vuelven a reunirse en las proximidades de la plaza.

La representación vespertina 

Por la tarde las fonctions (nombre utilizado en francés por distintos autores que las han descrito en sus publicaciones) rituales se celebran en la plaza. Los actos se inician cuando los miembros del cortejo se ordenan por grupos para representar Barrikada haustia, y entrar así dentro del espacio interior de la plaza. Inmediatamente después se intercalan una serie de episodios, a base de danzas y funciones. Los diferentes oficios (castradores, herradores, afiladores y caldereros) son el referente de los "negros" y, en otros tiempos, como si de un posicionamiento marginal se tratara, hablaban en bearnés y francés para diferenciar del resto que operaba en el idioma utilizado, habitualmente, por sus pobladores: el euskara. 

A pesar de que cada año no tienen, exactamente, los mismos elementos y que, según las informaciones más antiguas, éstas nos indican la inexistencia de ciertos componentes como la representación de la tarde, de forma abreviada se pueden distinguir los siguientes actos:

1. Kereztuak [los castradores] capturan y castran a zamalzaina [caballo].

2. Marexalak [los herradores] hierran a zamalzaina.

3. Aintzindariak bailan varias danzas entre las que destacan las llamadas Gabota, Godalet Dantza y Bralia haustia.

4. Los afiladores [xorrotxak] afilan la espada de jauna. Todas las acciones transcurren entre el canto de coplas, la seriedad del baile y los diálogos irónicos y burlescos.

5. El grupo de buhameak destaca porque su jefe buhame jauna recita un sermón opheredikia. Finalizan su actuación con una danza de espadas (de madera), ejecutada de forma exageradamente descordinada, como si de arrítmicos movimientos se tratara.

6. Kauterak [los caldereros] escenifican el arreglo de un caldero mandado reparar por jauna. Mientras, varios caldereros se ocupan de esta tarea, su jefe, kabana handia, lee ante la audiencia un sermón en el que da cuenta de los hechos que en el mundo, y en el pueblo en que se encuentran, han acaecido durante el año. El reparto de la paga dejauna por la reparación del caldero suscita una disputa en la que Pitxu "muere". Se llama a medizina quien le resucita para alegría de todos los presentes.

7. Canto final y jautziak. Las Mascaradas finalizan con dos actos que sirven de colofón estético y popular. Uno consiste en que los actores se acercan unos a otros formando un coro en el que cantan una canción compuesta para la ocasión. El segundo, consiste en colocarse en círculo para bailar Aitzina-phika y Moneinak, invitando a incorporarse a todos los que así lo deseen.

Tras estas y otras danzas, se da por concluida oficialmente la representación hasta el año siguiente, aunque la fiesta continúa en la taberna o tabernas de la localidad, interpretando canciones entre trago y trago.

Las Mascaradas, sin duda alguna, son el cortejo más completo y variado de personajes, teatro y danza de los existentes en el país. Después de un período, comprendido entre las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, su supervivencia está fundamenta, en lo que va de siglo, por el fortalecimiento producido de componentes más jóvenes y del género femenino.

Kepa Fernández de Larrinoa
Emilio Xabier Dueñas
2010