miércoles, 17 de junio de 2026

RETRATOS. ZAPATEOS y un poco de OLVIDO.

 

En los retratos vemos los rostros; en las danzas, los modos de estar en el mundo. 

Cada paso lento de la Sajuriana, cada figura des-diferente del Cuándo, cada reverencia del Minué Federal o cada vuelta-medio country dance del Pericón, nos habla de una época, de una forma de relacionarse/divertirse y de entender la comunidad.

Estas danzas no son simples piezas de museo. Son huellas vivas de quienes las bailaron antes que nosotros. Llegaron por distintos caminos, criollos, españoles y franceses; y al encontrar cobijo en esta (nuestra) tierra, adquirieron una voz propia.

Cuando vuelven a sonar sus músicas y los cuerpos recuperan sus movimientos, los viejos retratos parecen despertar por un instante. La memoria deja entonces de ser una imagen inmóvil para convertirse nuevamente en gesto, en encuentro y en acción.

Quizás por eso bailamos. Porque cada danza es una forma de recordar. Porque cada paso enlaza generaciones. Porque, mientras haya quien las baile, el tiempo nunca tendrá la última palabra.


Quizás la memoria sea eso: un retrato que aprende a moverse y un auto-semi- zapateo que se niega a desaparecer

Los retratos guardan la imagen. La danza guarda el alma de ese instante.


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