«Eso se sabía desde hace tiempo». La afirmación que estos días muchos vecinos de Errenteria replican cuando sale a relucir el 'tema Kukai' revela que era un secreto a voces que durante año y medio ha permanecido bajo el manto de la confidencialidad y la protección solicitada por las víctimas, pero sobre el que pesan y circulan diferentes versiones y matizaciones difíciles de aclarar, cuando no hay denuncias formales ni investigaciones sobre las presuntas «agresiones» machistas cometidas por el fundador de la compañía y coreógrafo Jon Maya. El testimonio trasladado al parecer por cinco mujeres al colectivo feminista de Errenteria a finales de 2024 y la asunción por parte de Maya Sein de «comportamientos inadecuados» -según las propias palabras del bailarín- fue gestionado de forma discreta «por voluntad de las víctimas» entre el colectivo feminista, Kukai y el Ayuntamiento, además de apoyo profesional, con la premisa de que Maya, figura central de la danza en las últimas dos décadas, se apartaba de su actividad pública e iniciaba «un proceso de revisión crítica» de su conducta «con acompañamiento profesional».
Pero esas agresiones machistas, ocurridas según diversas fuentes consultadas en el ámbito de Kukai pero no estrictamente en el espacio de trabajo, sí tuvieron de inmediato un impacto más público, en la actividad de la compañía, que a día de hoy carece de agenda de espectáculos y se encuentra inmersa en una tensa situación interna tras el despido de al menos cuatro trabajadores, algunos vinculados desde el inicio a este referente de la danza vasca -Premio Nacional en 2017- que ha protagonizado y participado en cientos de espectáculos, festivales o ciclos artísticos dentro y fuera de Euskadi.
Desde Kukai, declinan dar información sobre la situación actual que vive la compañía. Pero, según la carta abierta escrita por Xabier Oleaga, miembro de la Junta Directiva hace unos meses y que contribuyó a poner en la esfera pública el caso, en enero se «aprobó la reorganización interna, se comunicó a los trabajadores» y cinco de ellos, según su versión, solicitaron «la ruptura laboral con Kukai». «Era una posibilidad que había quedado abierta en la comunicación transmitida por la Junta Directiva», argumentaba el portavoz en su escrito.
Kukai mantiene un litigio en los tribunales con varios bailarines despedidos de la compañía, que está en proceso de «reorganización»
Pero según la versión facilitada por otras fuentes próximas a la compañía, esas salidas fueron despidos por los que ahora se está litigando en los tribunales, para dirimir las indemnizaciones correspondientes. Además, en sentido opuesto, Kukai ha presentado también demanda contra algunos profesionales por la suspensión de actuaciones programadas.
Y es que la tensión interna que fue in crescendo a lo largo de 2025 e inicios de este 2026, ha provocado en los últimos meses la cancelación de espectáculos como, por ejemplo, la celebración de los diez años de la obra 'Oskara' en el Teatro Arriaga de Bilbao en enero y en el Gayarre de Pamplona en febrero.
El pasado 17 de mayo, suspendieron también el espectáculo 'Habitat' de títeres y danza en el Topic de Tolosa, que iba a ser el estreno del giro que está haciendo el museo hacia otras disciplinas artísticas. O se cayó su participación programada el pasado mayo en Musikaste de Errenteria con la obra 'EzBerdin/Berdinak' en la que iba a colaborar la bailaora Carmen Cepero.
El Ayuntamiento ha suspendido la subvención a Kukai tras la reaparición de Maya en marzo en un festival de Nueva York.
Además, aunque el caso no hubiera saltado a la opinión pública general, en los círculos artísticos y departamentos culturales encargados de las programaciones sí se conocían los hechos o la crisis que atravesaba la compañía, y en algunos casos, según ha confirmado este periódico, se ha evitado su contratación. No obstante, en este tiempo sí se llevaron a cabo algunas actuaciones, como el pasado diciembre en Tabakalera, el Festival de las Murallas de Pamplona en agosto o participaciones a título personal de algunos bailarines en eventos como Korrika.
A la espera de cómo se resuelven judicialmente los casos en litigio laboral -las denuncias de agresiones machistas contra Maya no se han llevado ante la Justicia- la compañía se encuentra ahora en stand by. Sin actividad en el horizonte próximo, según su propia página web, y «en construcción» los datos sobre «nosotros», es decir, quiénes y cómo se conforma en este momento la asociación.
Regreso a la primera línea
El portavoz de Kukai, en el escrito en el que hizo públicas las denuncias contra Maya y que fue reprochado por el colectivo feminista de Errenteria por romper «la confidencialidad» pedida por las víctimas, reconocía que internamente la compañía necesitaba «reencauzar la convivencia interna a los parámetros de trabajo seguro», una vez que tomaron la decisión de que Jon Maya vuelva a la primera línea y recupere su actividad ordinaria.
Esta intención, comunicada por primera vez al Ayuntamiento en noviembre pasado y hecha efectiva en febrero cuando el bailarín anuncia su participación en el Flamenco Festival de Nueva York, rompe la dinámica del último año, en el que el consistorio había gestionado con «el presidente de Kukai» y con el colectivo feminista, sin presencia del coreógrafo, los hechos denunciados, en un camino «no punitivista» y «sí restaurativo solicitado por las víctimas», según argumentó la alcaldesa Aizpea Otaegi.
A raíz de esa reaparición, llevada a cabo antes de la reunión acordada entre Kukai y el consistorio para establecer «garantías» de que no se repetirán hechos similares, el Ayuntamiento «congela» su relación con Kukai y suspende su subvención de 53.600 euros para este 2026. Y en este turbio y enredado contexto es como la compañía de danza vasca moderna más reconocida por el público, el sector cultural y las instituciones en los últimos 20 años va a intentar ahora volver a renacer.
AMAIA CHICO
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