miércoles, 29 de abril de 2026

“GUERNICA-GERNIKA”

 

 “GUERNICA-GERNIKA”


Hubo un nombre que aprendimos a pronunciar de dos maneras.
Guernica, dijeron unos,
como quien nombra desde la distancia,
como quien llega tarde a la historia o…

simplemente la oculta!

Gernika, dijeron otros, nosotros!
con la raíz en la boca,
con la tierra todavía latiendo en la palabra;

y el humo de bombas hecho NIEBLA.

Dos formas de decir lo mismo.
O tal vez no.

Porque hay nombres que traducen-la historia,,,
y nombres que recuerdan.

Guernica fue el eco que cruzó fronteras,
el grito que el mundo pudo entender.
Gernika, en cambio,
fue el susurro antiguo que no se rinde,
la memoria dicha hacia adentro,
el idioma y aliento que resiste incluso cuando todo arde.

Y entre ambas,
entre lo que se dice y lo que se siente,
vive un pueblo.

Un pueblo que no eligió ser símbolo,
pero aprendió a no desaparecer.

AITOR

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