sábado, 21 de marzo de 2015

Thierry Truffaut



"Muchas fiestas de invierno son tradiciones de pasaje: hay que ‘matar’ al año viejo para hacer venir al año nuevo"


El año 1978, Thierry Truffaut inició una exhaustiva recogida de datos sobre tradiciones carnavalescas e invernales en Lapurdi. Desde entonces hasta el pasado 2011, ha ido dando forma a una base de datos, única en su género, para el reconocimiento y restitución de esas expresiones de la cultura popular vasca al norte del Bidasoa.

Con el título “Vers un inventaire des traditions carnavalesques et hivernales de la provincie du Labourd / Euskal Herriko Lapurdi probintziako inauteri eta negu ohituren zerrendatze bati buruz”, la Fundación José Miguel de Barandiaran acaba de editar esta investigación que fue becada en 2005 por esa misma entidad.

El conjunto es una obra única en su género por su exhaustividad, que fija un inventario muy completo de todas las tradiciones de invierno así como las de origen invernal pero hoy trasladadas a otras épocas, además de elementos rituales, festivos y lúdicos propios de ese ciclo.


¿Qué le motivó a emprender la recogida de datos sobre tradiciones carnavalescas e invernales en Lapurdi hace 34 años?

Cuando empecé mi idea no era hacer un trabajo para su publicación tal como ahora ha salido. Lo que me movía era la necesidad de comprender el fenómeno de la fiesta tradicional de invierno para salvaguardarla. Así fue como poco a poco fuimos creando un grupo de investigación que recorrió Lapurdi, pueblo a pueblo, preguntando sobre las antiguas tradiciones, en su mayoría ya perdidas, y hablando con los chicos que las protagonizaron. De este modo, lo que empezó siendo un trabajo para salvar la memoria de unas tradiciones y para comprenderlas, se convirtió en punto de partida para la creación de nuevas celebraciones que enlazan con el pasado y ofrecen una identidad actual a los pueblos.


Es un trabajo de etnografía pero también de historia.

En efecto, hay un importante trabajo de investigación documental. Hemos recuperado el documento más antiguo que se conoce en Euskal Herria, y también en Francia, sobre diversiones populares con toros. Se trata de una prohibición de correr toros o bueyes por las calles de Baiona en los carnavales. El texto es del año 1289. La gente no sabe que hasta hace no tantos años por carnaval se corrían encierros en muchos pueblos de Iparralde. 


Su trabajo demuestra que existía una concepción antigua del calendario y que había rituales vinculados a ella. ¿Qué rasgos tenía dicha concepción del tiempo?

Se habla de ciclo de navidad o del ciclo de carnaval, pero finalmente eso entra dentro de la tensión entre invierno y primavera. Desde octubre o inicios de noviembre hasta Pascua, la tradición era que los jóvenes desarrollaran diversas actividades como forma de “matar” el año viejo y hacer venir el año nuevo. Son tradiciones de pasaje: pasaje del año pasado al año bueno. El carnaval ha de entenderse como parte de ese proceso.


Usted ha reflexionado con profundidad sobre la figura festiva del oso, el artza. ¿Cómo se explica la presencia tan común de esta figura en las tradiciones de invierno?

No es algo específico del País Vasco sino general de la vieja Europa donde, según algunos antropólogos e historiadores, pudo haber un culto al oso de origen ancestral. 

En sus investigaciones en Zuberoa, Txomin Peillen recogió la creencia de que el ser humano fue fabricado a partir del oso, que es como decir que el oso fuera el primer hombre o el fundador de la humanidad.

El oso participa del sistema de muerte y de vida. Desde que a mitad de noviembre entra en hibernación y durante todo el invierno está ausente, y por ello el hombre corre riesgo: es como el fin de la humanidad. Cuando se produce la salida del oso, entre febrero y marzo, se produce también una vuelta a la vida. Por eso los jóvenes van haciendo ruido para despertar al oso, porque con el oso renace la vida y la fecundidad. De ahí que el oso en la fiesta persiga a las chicas porque es el que va a transmitir la fecundad a los seres vivos y a la naturaleza. Es un sistema ancestral de oso-dios.



Uztaritze llevan años popularizando el despertar del oso en sus carnavales con participación de los kaskarots (dantzaris). ¿Hay que mirar el futuro con optimismo en cuanto a la pervivencia del carnaval tradicional o de nuevas formas híbridas de carnaval pero generadoras de identidad también en el Lapurdi más urbano?

Sin duda. En los años 70, cuando empezamos nuestra recogida de datos, únicamente Uztaritze y un poco Ezpeleta y Hazparne habían conservado los carnavales de una manera muy particular, sin muchas cosas. Por ejemplo, en Uztaritze habían olvidado completamente que con el grupo de kaskarots salía un oso. Las personas mayores nos lo contaron, nos dijeron cómo salían, cómo iban de casa en casa con el oso, cómo era el carnaval hasta finales de los años 50. 


Actualmente, la percepción del rito desde una mentalidad rural tradicional como acto de fecundidad de la tierra se ha perdido, porque la gente de Lapurdi no entra hoy en esa manera de pensar.

Por tanto, hay que buscar otra forma de identidad, con danzas y elementos diversos, para crear un espacio temporal donde se pueda vivir la cultura vasca de una manera creativa con formas antiguas y modernas mezcladamente.


De este modo, los chicos y las chicas de Lapurdi tienen un momento particular de identidad, un momento para vivir la cultura vasca en una época del año en que apenas hay turismo y la comunidad vive un poco replegada en sí misma. En unos pueblos realizan actos propios de otros; en los otros toman prestados elementos de los unos; se mezcla lo antiguo con lo moderno... Está muy bien: finalmente todo da una idea de conservación y de modernización.


Hablemos por último de la obra: “Vers un inventaire des traditions carnavalesques et hivernales de la provincie du Labourd / Euskal Herriko Lapurdi probintziako inauteri eta negu ohituren zerrendatze bati buruz”. ¿Cómo se estructura y qué contenidos ofrece?

La idea del libro es restituir al pueblo toda mi colección y la de otros investigadores (Jean-Michel Guilcher, Xabier Itçaina, Michel Duvert, Jean-Pierre Espilondo, Pierre Gil, Franck Dolosor...) que también han aportado sus materiales.



En total son 3.500 páginas, que se han editado en formato DVD dentro de un libro de unas 150 páginas que presenta una síntesis del calendario de tradiciones de octubre a Pascuas, los personajes, y una presentación de Lapurdi para entender el contexto de una provincia que ha pasado de rural a urbana.


El primero de los tres discos DVD presenta 40 monografías, una por cada localidad de Lapurdi. Cada monografía contiene referencias documentales desde la primera referencia conocida hasta lo que se han escrito recientemente. Están las encuestas que he realizado en cada pueblo para comprender la tradición, y cuál ha sido su evolucionado hasta el presente. Se recogen textos, fotos y dibujos desde los más antiguos (la primera foto de carnaval en Lapurdi es de 1887) hasta 2011. También se analiza la música y el traje a lo largo del tiempo. Y la última parte de cada monografía se dedica a lo publicado en prensa desde mitad del XIX hasta hoy.


Otro DVD, de una hora de duración, recoge los testimonios de personas mayores que hablan en euskera sobre la manera de hacer el carnaval hace un montón de años. Y, por último, el tercer disco, también de una hora, contiene películas etnográficas del autor sobre cómo se ha recuperado y conservado el carnaval y las fiestas de invierno en Lapurdi en los últimos diez años, con sus danzas, músicas y el contexto.



 Juan AGUIRRE SORONDO

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