domingo, 22 de marzo de 2026

Un caso de cuerpo migrante.

 

Del Bourre a la Chacarera: un caso de cuerpo migrante

Hace unos años decía: Preparando el ingreso al profesorado, al cual, entré por la ventana, la Chacarera parecía el epicentro danzo-universal. Entre zapateos que nadie debiera recordar, para reguardad las salud-es, en una acogedora casa, dos profesores, escucharon la palabra Bourre. Como el tiempo, solo 7 años después, puedo decir que la incredulidad de ellos, nunca me apartó en la búsqueda del danzo-grial. Hace año y medio Patxi, confirmaba mis dudas parentales. La chacarera y el Bourre se parecen. No había dudas, nunca fueron tal, pero, con una certeza visual no nos basta. La preparación del año lectivo lleva y conlleva revisar la propia biblioteca. Y es allí donde comienza a aparecer luz donde siempre la hubo.

Si toda danza guarda memoria, algunas además guardan viaje. Por ello entre el Bourre y la Chacarera no hay un documento que certifique parentesco directo. No hay un momento preciso donde una se transforme en la otra.

Y sin embargo, cuando el cuerpo observa -y más aún cuando el cuerpo baila´-aparece una intuición difícil de ignorar: hay algo que se reconoce. No en la forma exacta, sino en la lógica profunda del movimiento.

Dos paisajes, un mismo pulso

EL Bourre nace en el mundo rural de Francia. Es una danza de comunidad, de repetición, de ritmo insistente. Los cuerpos se organizan en estructuras claras, donde el paso es corto, marcado, casi pegado a la tierra.

La chacarera, en cambio, florece en Santiago del Estero, dentro de un paisaje completamente distinto. Allí, la danza se abre: aparece el juego, el rodeo, la distancia entre los cuerpos que se buscan.

Pero bajo esas diferencias, el pulso sigue siendo reconocible.

La estructura que viaja

Si quitamos la superficie -música, vestuario, contexto-y miramos la arquitectura de la danza,es decir el movimiento, encontramos coincidencias sugerentes:

    -Organización en frases repetidas.

    -Estructura clara de inicio, desarrollo y cierre.

    -Relación y códigos entre los bailarines.

    -Uso rítmico como eje ordenador

No es la misma danza, pero sí parece compartir un mismo “idioma estructural”. Como si ambas ertenecieran a una familia lejana.

Del grupo a la pareja: una transformación clave

En el Bourre, en pareja, cuartetos o grupos,el acento está en lo colectivo. El grupo ordena el movimiento. El individuo se integra. En la Chacarera, en cambio, emerge con fuerza la pareja. Pero no una pareja cerrada, sino una pareja que:

    -Se busca.

    -Se esquiva.

    -Se galantea.

    -Se construye en el movimiento.

Aquí ocurre una mutación esencial: la estructura comunitaria europea se transforma en relato coreográfico americano. Se cuenta una historia en cada danza.

El pie que recuerda

Hay un elemento especialmente revelador: el pie.

En ambas danzas:

    -El ritmo se afirma desde el suelo.

    -El zapateo o marcación tiene protagonismo.

    -El cuerpo no flota: pesa, golpea, afirma, se desplaza.

Es un detalle técnico, en las dos bajamos el eje corporal y así aumenta la flotabilidad y el desplazamiento. El pie es memoria.
Es el lugar donde el cuerpo se conecta con la tierr
a, incluso cuando esa tierra ha cambiado y es otra.

Mestizaje: cuando la forma se vuelve historia

La Chacarera no es un Bourre desplazada. Es algo mucho más complejo. En ella conviven:

    -Estructuras europeas.

    -Sensibilidades indígenas

    -Aportes afroamericanos

Con este cruzamento nace una danza más abierta, más expresiva, más narrativa. Donde antes había repetición, ahora hay intención. Donde antes había estructura, ahora hay juego. El zapateo/zarandeo cobran un protagonismo sublime.

El Eco

Quizá la mejor manera de entender esta relación no sea hablar del origen, sino de resonancia. Como nos queda. El Bourre no se convierte en la Chacarera.
Pero algo de ella -de su lógica, de su pulso, de su forma de organizar el cuerpo, de sus miradas- sigue vibrando. Como un eco/danza que atraviesa el tiempo y el espacio, hasta nuestros días.

El cuerpo sabe lo que la historia duda o no demuestra.

-La historia necesita pruebas.
-El cuerpo, en cambio, trabaja con sensaciones.

-Por eso, a veces, la danza intuye relaciones que los libros aún no pueden confirmar.

-Y ahí aparece un territorio la investigación desde el movimiento.

EPÍLOGO

Tal vez nunca podamos demostrar que el Bourre viajó hasta convertirse en Chacarera.

Pero cada vez que un pie golpea la tierra,
cada vez que dos cuerpos se buscan en el ritmo,
cada vez que la estructura sostiene el juego…

y cuando se cruzan dos miradas

algo antiguo se activa.

Algo que cruzó el océano.
Y que hoy, sigue danzando
.

AITOR






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