lunes, 8 de diciembre de 2014

EL TXISTULARI



Maurizio Elizalde Echeverría

Txistulari baztanés. Amaiur 21 de setiembre de 1915 - Arizkun 18 de abril de 1992.


Mauricio nació y residió en el caserío Lizundegiko-Mendia de Amaiur hasta 1924 fecha en la familia se trasladó al caserío Martintonea en el barrio de Ainzialde de Arizkun, donde ha residido hasta el presente. Contrajo matrimonio con Silbestra Elidalde con la que tuvo seis hijos, cuatro chicos y dos chicas.

Se inició en el txistu con su padre, el txistulari Antonio Elizalde Iriarte del que también aprendió a bailar las mutildanzas y otros bailes. Amplió sus estudios musicales - solfeo, clarinete - sucesivamente con Benito Irura, organista de Arizkun, con Jesús Jiménez, maestro de las escuelas locales y con Emiliano Apecechea, organista de Errazu. Como maestros de danza tuvo Rafael Goñi de Arizkun, José Jauregi de Amaiur y a Juan Migel de Bozate.

Mauricio debutó como txistulari el 11 de febrero de 1927 en Arizkun, con motivo de la fiesta infantil del "Egun Ttun Ttun", acompañando a su padre y con Manuel Jaurena como atabalero. Con el tiempo sustituyó a José Telletxea compañero habitual de Antonio. Padre e hijo actuaron juntos en las fiestas de Ziga, Lekarotz, Elbetea, Arraiotz, Gartzain, ... y en la década de los años treinta comenzaron a ser requeridos fuera del Valle de Baztán hasta la jubilación de Antonio en 1950. Con frecuencia ambos tocaban también el clarinete.


Mauricio Elizalde fue txistulari oficial de Arizkun y de Elizondo. También, durante décadas tocó en las fiestas de Elbete, Lekarotz, Gartzain y en los carnavales de Lantz. Solía llevar la cuenta de las bodas, más de cuatrocientas, y misas nuevas, más de cuarenta, en las que participaba como txistulari. En las primeras tocaba las Ioiak cuyas coplas cantaba a continuación en honor a los recién casados. A sus obligaciones municipales y otros compromisos hay que añadir una constante y fecunda labor de enseñanza del txistu en Baztán. Entre sus seguidores hay que citar a Javier Larralde de Arizkun, cuñado de Mauricio y a Agustin Eraso de Elizondo, alumno.

Mauricio Elizalde asumió todo el repertorio de su padre, Antonio, que a su vez lo había recibido por tradición oral de los txistularis Dorremotz de Almandotz, Pixu de Amaiur y Xamar de Erratzu. Junto a las melodías adquirió el completo conocimiento de la elección de las danzas correspondientes. Mauricio completó el repertorio tradicional que él mismo transcribió en 1943. En este mismo año, el P. Donostia, por indicación del alcalde del Valle, Gerardo Plaza, hizo una copia del centenar de melodías manuscritas por Mauricio para el archivo del Ayuntamiento de Elizondo. La colección incluye mutildantzas, Irridantzas, sagardantzas. zortzikos, sokadantzas, kalejiras, jotas. porrusaldas, etc. El Padre Donostia escribió:

"Esta copia de música está hecha según otra escrita por Mauricio Elizalde, de 28 años, txistulari de Arizcun, el cual ha aprendido de memoria estos bailes de su padre Antonio. He corregido algunos detalles de ritmo que no estaban bien transcritos en la copia de Mauricio Elizalde, después de habérselos hecho tocar todos a este txistulari. (...) Esta copia está hecha el año actual de 1943 a indicación del actual Alcalde del Valle D. Gerardo Plaza, para que quede archivada en el Ayuntamiento y no se olvide la música de estos bailes. Colegio de Lecároz, 27 de diciembre de 1943".

Mauricio, con su acompañante el atabalero Félix Iriarte, recorrió toda Euskal Herria y se convirtió en una de las referencias de su instrumento. Reclamado por promotores de grabaciones musicales y de imágenes típicamente vascas, grabó tres discos de larga duración, que contienen música baztanesa y participó con gran asiduidad ante los medios de comunicación.

Enseñó a bailar las mutildantzas en numerosos lugares de Euskal Herria a los que se desplazaba invitado a tal fin o en Elizondo donde recibía a los dantzaris de grupos urbanos de Euskal Herria. Era exigente con quienes acudían a él porque decía:

"hay grupos que tocan y bailan nuestras mutildanzak y no es auténtico. Hacen una pequeña reforma, alguna degeneración, empezando por los txistularis. Para tocar y bailar bien lo nuestro hay que nacer en casa, aprender y ser de casa, con un calor y una sangre naturales".



El género mutildantza se define como baile de hombres en corro abierto y sentido contrario al de las agujas del reloj. Literalmente significa danza de muchachos. En el Pirineo occidental se ha conservado un conjunto de danzas circulares que forman un rico y complejo sistema integrado por los sauts bearneses, los iautziak y las mutildantzak. También en la vertiente sur, en la regata del Bidasoa, y formando parte de ciclos más amplios (Lesaka, Arantza,) se dan bailes en círculo y sentido antihorario de jóvenes varones que reciben el nombre genérico de mutil-dantza. Pero hoy, las mutildantzak por antonomasia, cuyo estilo y coreografías son únicos, configuran un corpus cerrado exclusivo del Valle del Baztán, hasta el punto de constituir pieza imprescindible, y cada día más apreciada, de su patrimonio etnomusical.

La supervivencia de las mutildanzak, a diferencia de lo sucedido con otras danzas populares, ha dependido en algún momento de unas pocas personas en las que ha convergido la tradición y sobre quien ha pivotado su posterior difusión. Una suerte de resquicio geográfico y temporal de gran interés folclórico. No hay, por tanto, en la mutildantza baztanesa una tradición pura en sentido de transmisión colectiva del conocimiento ritual. Sino que ésta ha descansado en el saber hacer de muy pocos agentes transmisores. Se bailaban en señalados días festivos y con motivo de celebraciones especiales, como la fiesta que seguía al trabajo vecinal en común (auzalan). Hoy siguen siendo un número esperado y en auge en el programa de las fiestas patronales, destacando por su eco mediático las de Santiago en Elizondo. No tienen esa suerte en otros lugares del Valle. En compensación, una de las ocasiones que ha servido para su apreciación popular ha sido la fiesta del Baztandarren Biltzarra.

La mutildantza debió de ser antiguamente una danza de jóvenes solteros, lo cual se ajusta a la denominación. No obstante, en la última centuria se ha conocido la participación de los casados. Incluso el protocolo elizondarra reserva hoy el primer puesto al mutildantzari de más edad. Únicamente los varones adultos son invitados y ahora también se admite la presencia de niños. Se cuentan diecinueve danzas diferentes:

Hiru puntukua, Billantziko, Biligarroarena, Biligarroarena zaharra, Billantziko txiki, Billantziko zaharra, Zahar dantza, Mando zaharraine, Xerri-begi, Xerri-begi zaharra, Muxiko, Zozuarena, Ardoarena, Añar-haundi, Tellarin, Txoriarena, Añar-xume, Zazpi-iauzi, Zazpi iautzi zaharra.

Sin embargo, la grabación discográfica que hizo Mauricio Elizalde en 1971 con el sello Herri Gogoa recogió, además del Aunitz-urtez introductorio, quince números. Se explica porque, de un lado, no incluyó Biligarroaine zaharra, Xerri-begi zaharra y Zazpi iautzi zaharra y, de otro, agrupó, tal como es costumbre, Hirupuntukoa junto a Bilantziko, y Bilantziko Txiki junto a Bilantziko zaharra.


En la mutildantza, los diferentes pasos, a diferencia de los iautziak, no son anunciados durante su ejecución, por lo que las largas secuencias deben ser memorizadas por los mutildantzaris. Guilcher se lamentaba de que, frente a los iautziak, las unidades motrices -los pasos- de las mutildantzak están desprovistas de nombres propios y que su aprendizaje exige la percepción global y la imitación pasaje a pasaje sin la ayuda de una presentación separada de las unidades que conduciría a una inteligencia de sus combinaciones. Sin embargo esto no es del todo cierto. Sí es verdad que los pasos carecen de nombres oficiales, pero los expertos usan denominaciones simples y comprensibles, más o menos estandarizadas, que ayudan al aprendiz. Tanto los mutildantzaris baztaneses como los aficionados que estudian y divulgan la mutildantza dan nombre a los distintos movimientos. Los pasos o unidades motoras son limitados y se combinan de diferente forma en cada baile. Estas unidades tienen una duración desigual. Sobre la base de su escritura en 2/4, existen unidades que ocupan desde dos hasta seis compases, incluso más si se conviene en que determinada unidad no es reducible a fórmulas más simples. La duración de los bailes oscila entre el minuto y medio de las más breves hasta los ocho minutos de las más largas. El txistulari, atento a las evoluciones, al ritmo y a la melodía, toca en el centro del círculo que concentra la atención del dantzari.

Mauricio Elizalde fue objeto de una veintena de homenajes en Baztan, Gipuzkoa y Bizkaia que muestran el reconocimiento y cariño alcanzados en su labor musical. Cabe destacar la concesión de la Medalla de Oro de la Asociación de Txistularis del País Vasco, cuya entrega tuvo lugar el 22 de setiembre de 1991 en Arizkun.

Link:   https://www.youtube.com/watch?v=oQla7wgzaYo
                 https://www.youtube.com/watch?v=IKICAlotRo0


Mikel Aranburu Urtasun
2010

 


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